Rumbo a las ¿elecciones? del 2012 en México (Segunda parte)

Rumbo a las ¿elecciones? del 2012 en México (Segunda parte) de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, A.C. 16 de febrero de 2012. EDITORIAL. Agencia de Noticias Independiente Noti-Calle.- Cuando decimos que hay compañeras y compañeros de la Otra Campaña convocada por el EZLN y fuera de ella, dispuestos a votar en…

Rumbo a las ¿elecciones? del 2012 en México (Segunda parte)
de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, A.C.
16 de febrero de 2012.

EDITORIAL. Agencia de Noticias Independiente Noti-Calle.- Cuando decimos que hay compañeras y compañeros de la Otra Campaña convocada por el EZLN y fuera de ella, dispuestos a votar en las elecciones de este año, no nos referimos a esos “antigüos” luchadores sociales que esperan que la revolución democrática, les sigan haciendo justicia con jugosos honorarios que les hacen perder la noción de patria o de cambio social. Tampoco nos referimos a ese tipo de individuos advenedizos, que buscan acomodo, mande quien mande y reproducen la lógica de mando y obediencia, entre sus semejantes, entre sus iguales, pues. Tampoco hacíamos alusión a quienes forman parte o aspiran a integrar la tecnocracia, que tiene cabida en cualquier gabinete. No es a esa raza a la que nos referimos. Hablamos de gente común y corriente que está cambiando México, desde las barricadas civiles y pacíficas que eligieron para que la felicidad, no sea un estado de ánimo momentáneo, accesible solamente a través del dinero y el ejercicio del poder, sobre otros seres humanos, hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales.

Cuando hablamos de quienes buscan anular su voto, no nos referimos a las divas y cirqueros de la clase política como Emilio Álvarez Icaza, que cuál payaso de la “Real Corte o Virreinato”, aplaude al gobierno de Juan Sabines de Chiapas, que ha utilizado todos los medios posibles para extirpar la resistencia zapatista, haciendo uso de la contrainsurgencia confesional, cristiana y católica por supuesto, paramilitares y acoso sistemático a bases de apoyo zapatista y adherentes de la Otra Campaña. Tampoco nos referimos a los politólogos que asumen científicamente, que el EZLN es gandhiano por no haber continuado su ofensiva político militar, después del cese unilateral al fuego por parte de sus tropas insurgentes. Menos aún a quienes todavía creen, que lo que hay que hacer cuando el ejército o granaderos le cierran el paso a una manifestación pública, es ponerles un clavel a los cañones de sus fusiles de asalto y esperar candorosamente que nos rompan toda nuestra humanidad corpórea, sin levantar siquiera las manos para defendernos de los golpes.

No hablamos de estos especimenes de la clase política, que se autoproclaman como “ciudadanos”, nada de activistas de partido político alguno, así como lo muestra el comercial de la tele. Y es que la nueva fórmula para darle tiempo aire al sistema electoral, son esos y esas ciudadanas, dispuestos y dispuestas a escalar posiciones en esa fracción “light” de la clase política que proclama la ciudadanización de la democracia formal. Aclaramos que no están incluidos en nuestra referencia de luchadores sociales que perciben en el voto, una oportunidad de cambio social o al menos de un volumen inferior de violencia contra el pueblo, a quienes refieren que sumarse al candidato de la izquierda liberal, es una oportunidad político militar sin precedentes… olvidan pues, el papel que cumplió el plantón de Reforma, dicho por el mismo López Obrador: evitar estallidos de violencia y por tanto ya no dicho por él, reprimir esos ímpetus desbordados contra las instituciones.

En todo caso hablamos de cómo hacerle para que nuestras diferencias políticas, nacidas no de la envidia, los celos y otras bajas pasiones, nos permitan consolidar una iniciativa social que deje de estar a la defensiva frente a los ataques de nuestros enemigos de clase. Una propuesta que aglutine a quienes votan por necesidad o convencimiento, y a quienes no lo vamos a hacer. Una articulación que tenga como referente, no a la chilangada y sus modos y formas gandallas de hacer política que forman parte de nuestro patrimonio cultural; sino a los pueblos de México, con todo y sus contradicciones, como bien lo señalaron la compañera Gloria Muñoz y Jaime Quintana de la revista virtual “Desinformémonos”, en una de las sesiones del taller de periodismo “Aquiles Baeza”, espacio de trabajadoras-res sexuales de la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Ahora, cuando hablamos de “nuestras diferencias”, ¿A quienes nos estamos refiriendo? Aludimos a los pueblos indígenas y mestizos, a los barrios, organizaciones populares, espacios de coordinación de mujeres, movimientos de migrantes, asociaciones LGBTTTI, solicitantes de vivienda, colonos, medios libres, policías y guardias comunitarias, ecologistas, estudiantes de las normales rurales y universidades y el mundo creciente de rechazados de la educación media y superior en México, espacios sindicales o no de trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, del aire y el mar, que luchan por un mundo donde sea más grato vivir, en el cuál la represión, el desprecio, la explotación y el despojo, sean historias del pasado en donde quienes manden, lo hagan obedeciendo, así como nos lo han enseñado las y los zapatistas del EZLN.

Una propuesta de pronunciamiento conjunto en este momento, previo a las elecciones 2012, tendría que por lo menos cuestionar, sino es que condenar a los partidos políticos y sus dirigencias, que se han dedicado a acaparar el presupuesto y garantizar que sus legionarios tomen posiciones, que les garanticen una vida holgada para ejercer el poder en contra de cualquier demanda social que afecte la acumulación de capital, incluyendo a la industria sexual, que con la nueva “ley general”, garantiza la dispersión del negocio, lo hace más clandestino y más rentable; gracias a la gente de “buena voluntad” que desde la tradición judeo cristiana o feminista, le apuestan a que el negocio del sexo no termine, para tener víctimas a quienes representar y rescatar, incluso de sus propias decisiones.

El otro aspecto es, cómo garantizar que quienes van a participar en el proceso electoral y están involucrados en movimientos sociales anticapitalistas, y aquéllos que no lo haremos, podamos coincidir en un pliego petitorio común, posterior a la emisión del voto; sin que las arengas pro-voto o anti-voto, no nos distancien durante otros seis años. Me parece que una opción es dejar que ese tipo de decisiones las tome la misma gente, que también ha decidido reproducir sus barricadas, o al menos mantener las que ya levantaron. ¿Como hacerle por ejemplo para que algún funcionario de alto nivel en la Secretaría de Salud, haga realidad un Acuerdo de Salubridad General, donde las secretarías estatales de salud y la federal se comprometan a promover políticas públicas donde el condón no sea utilizado como prueba para fincar lenocinio y trata de personas?. ¿Cómo hacerle para reformar la recién emitida ley general de trata de personas, donde se garantice la participación de trabajadoras –res sexuales y sus aliados? ¿Cómo hacerle para que se reconozcan los derechos laborales de las trabajadoras –res sexuales y marcar la diferencia en la lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual? ¿Cómo hacerle para expropiar los negocios donde se oferta y demanda sexo comercial, y que estos queden en manos de las trabajadoras –res sexuales? Sólo son algunas preguntas echadas al viento en esta coyuntura electoral, que nos invadió desde el inicio del sexenio de Calderón.

Nos parece que hay problemas más importantes que atender, que descalificar el voto, el voto en blanco o la abstención electoral. Nos parece que hay que establecer una ruta crítica para sumar esfuerzos y voluntades en la construcción de espacios no sólo de lucha y resistencia, sino de vida plena, hasta donde nuestras limitaciones lo permitan. Uno de esos problemas es cómo responder ante la represión de la cuál todos los movimientos sociales verdaderos que luchan en México, somos objeto de manera cotidiana. Cómo hacerle para que la represión no nos distraiga de nuestras metas a seguir. Cómo hacerle para que la lucha contra la represión, no nos desgaste al punto de inmovilizarnos en otros frentes de lucha. Cómo hacerle para coordinarnos de manera temprana y oportuna, sin que nos gane el burocratismo en el camino. Cómo hacerle para enfrentar el reto del narcotráfico y el control de localidades que las dos caras del narco (represión oficial y cuerpos elites del crimen organizado, que cada vez pierden las fronteras de donde termina uno y dónde comienza el otro. Quizás nunca las hubo), representan para los movimientos sociales, no sólo el de las víctimas de la guerra, sino para todo el que se moviliza con demandas que pueden afectar la acumulación de capital.

Es un momento difícil el que empezamos a transitar al inicio de este año, donde más de un compañero y compañera, tratarán de utilizar las redes y enredos en los que participan para sacar beneficios electorales. Se postularán quienes no pensábamos que iban a hacerlo y participarán en equipos de campaña, manipulando lo que quede a su alcance hacerlo; sin desconocer que habrá gente honesta que participará en todo el proceso electoral, por diferentes razones que no es nuestra intención esclarecer. También habrá quienes vivan la campaña electoral, sin verla llegar siguiera a sus comunidades. Al amparo del proceso electoral, van a reprimirse a muchos movimientos sociales y la noticia quizás sólo la lleguemos a conocer a través de los medios libres. Quizá haya la necesidad de manifestarnos públicamente, con el riesgo de ser utilizados por algún político profesional. Quizá haya que guardar silencio, ante algunas agresiones y consolidar nuestra capacidad de respuesta. La decisión está en nuestras manos, hagamos uso de esa facultad y fortalezcamos a los grupos, colectivos, movimientos y pueblos que forman parte de la articulación que hoy 17 y 18 de febrero, nos reunimos fraternalmente en Pijijiapan, Chiapas, al margen de partidos políticos y candidaturas.

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