FUERA DE FOCO

Silvia Núñez Hernández / Fuente de referencia: AGN Veracruz, Ver. Sería improbable que el secretario de Salud en el estado, Pablo Anaya Rivera, no se percate de las condiciones que predominan en los diferentes hospitales que administra la SSA. Además, otro factor imperante para no tener conocimiento de las paupérrimas condiciones, es estar ajeno a…

Silvia Núñez Hernández / Fuente de referencia: AGN

Veracruz, Ver.

Sería improbable que el secretario de Salud en el estado, Pablo Anaya Rivera, no se percate de las condiciones que predominan en los diferentes hospitales que administra la SSA. Además, otro factor imperante para no tener conocimiento de las paupérrimas condiciones, es estar ajeno a las constantes denuncias de derechohabientes, quienes tienen el infortunio de caer en las manos de especialistas, médicos y enfermeras que laboran en dichos nosocomios, los cuales operan bajo estándares más decadentes en infraestructura, pero además, con una actitud realmente deshumanizada.

Quedó sentado en la columna Fuera de Foco publicada en el 08 de agosto del año en curso, denominada “La SSA y HGV: negligentes” -http://www.agninfover.com/noticia.php?id_noticia=78676- en el caso de la joven de 16 años, Martha Luisa Rodríguez Mena quien dio a luz unos gemelos, y uno de ellos nació muerto, derivado de un embarazo de alto riesgo y posteriormente un médico residente, sin menor protocolo, entregó al padre en un bote de plástico el producto, listo para ser analizado. Un acto, que para el gusto de cualquier ser humano con sentimientos estables, será considerado como un acto insensible para quien se está enterando que uno de sus bebés, está muerto.

En el Centro de Especialidad Médicas Dr. Rafael Lucio de la ciudad de Xalapa, no se escapa a la falta de recursos económicos y la falta de sensibilidad por parte del cuerpo médico y de enfermeras que son los encargados de dar atención a miles de personas, regularmente de bajos recursos.

En una denuncia ciudadana, pone en evidencia las condiciones en las que opera este nosocomio, en donde la familia de los pacientes, no tan sólo tienen que padecer el hecho de la enfermedad de su ser querido, sino que su viacrucis estará también implícito en los días de recuperación que le lleve a su pariente salir de él. No existe en nuestro país, espacios destinados para quienes esperan con resignación el padecimiento de su padre, madre, hermano, hijo, etc.; estos deben de soportar pasar el tiempo que le lleve la recuperación de su enfermo, en sillas de plástico rígidamente pegadas al piso, donde esperará día y noche.

Este hecho, llega a ser indigno, cuando se sabe, que los centros hospitalarios operan en un nivel más bajo, mientras, nuestros legisladores tanto federales como locales, gobernantes, presidentes municipales, secretarios, directores-por mencionar algunos puestos privilegiados- quienes viven a costillas de los gobernados, y disfrutan de exorbitantes sueldos y prestaciones, además de desviar sin prejuicio alguno, los recursos de los ciudadanos hacia sus cuentas personales, sin canalizar ni un solo centavo a obras de infraestructura, servicios de salud, a planteles educativos, etc.

Una denuncia ciudadana, pone en esta ocasión como tema central de la entrega de este día, amable lector, en donde se evidencia los espacios poco decorosos de un servicio de salud –supuestamente gratuito, pero en donde te cobran por todo- donde, queda sentado la falta de humanidad e insensibilidad de quienes dan un servicio a la comunidad.

La narración:

“Arribamos al CEM alrededor de las 21:00 horas para conocer el estado, tanto de la esposa de mi sobrino, como de su bebé (…) Al llegar pude observar que en los pasillos del área de urgencias, estaban camillas con mujeres esperando a recuperarse de los partos y esperaban a que sus bebés les fueran entregados (…) Personal médico, pasaban a su lado sin tomar la molestia en voltear siquiera a la fila de parturientas, al cual, indagué sobre dicha situación, y esto se debía a que el hospital no contaba con camas para ellas y por ende eran colocadas en dicho zona. Afuera, es decir en la sala de espera, el ambiente no era mejor, pues los familiares de los pacientes esperaban resignadamente a la recuperación de su pariente, teniendo que llevar cobertores para así poder tener un lugar plano en donde acostarse (…) El lugar parecía “aldea africana” (…) Molesta, ver cómo la gente de bajos recursos, no tan sólo tiene que padecer el mal trato del personal que atiende en dicho nosocomio, sino también, este tipo de espacios indignos, en donde demuestra que aun los servicios de salud en nuestro país, son totalmente tercermundista, mientras que las autoridades amasan grandes fortunas (…) No se digan en los excesos que aplican en las campañas políticas, cuando gastan millones de pesos en espectaculares, compra de despensas, publicidad en productos y en medios de comunicación para convencer al pueblo de ser gobernados por ellos, y cuando llegan al poder, tratan a la ciudadanía de esta forma”.

La realidad sobre los centros de salud y hospitales públicos, reflejan la corrupción imperante por parte de las autoridades de la Secretaría de Salud, quienes no realizan su trabajo, y sobre todo, no desquitan sus abultados salarios –que para eso sí, hay dinero- y no realizan una inspección concienzuda sobre el tipo de servicio impartido por el cuerpo médico que opera en dichos espacios, como las decadencias en infraestructura prevalecientes en ellos.

Un llamado al secretario de Salud en el estado de Veracruz, Pablo Anaya Rivera, para que se ponga a trabajar. Debemos de recordarle que su función no estar durmiendo en su casa –pues se sabe que no es los que llegan temprano a su oficina- o cuando está supuestamente trabajando, salga del confort que le brinda su escritorio para revisar las condiciones tanto del CEM Dr. Rafael Lucio ubicado en la ciudad de Xalapa, como también, las situaciones similares en las que operan todos los hospitales regionales en los municipios en donde se cuenta con uno.

Cuando se ve este tipo de escenas, es cuando el análisis salta y se manifiesta. Es cuando uno, amable lector se pone a reconsiderar que si todo el dinero que se gastan en las campañas políticas por parte de las corrientes partidistas, fueran canalizados para mejorar las condiciones de los diversos hospitales públicos, ubicados en todos los municipios que conforma la entidad veracruzana, otro “cantar sería”.

El secretario de Salud, al parecer cobra un sueldo sin merecerlo, pues no es posible que los nosocomios se encuentren en las condiciones en las que están, y se haga caso omiso sobre el problema que los aqueja. Se debería cuestionar como muchos burócratas cobran sueldos ostentosos, mientras que al pueblo sólo le arrojan los desechos del hurto que sufre el erario público.

El señor gobernador del estado veracruzano, Javier Duarte de Ochoa, deberá pues dejar de gastar el dinero de los ciudadanos de las carencias son evidentes, pero por la falta de sagacidad operativa del ejecutivo, desde el inicio de su mandato hasta el día de hoy, no ha realizado ni una sola obra importante en Veracruz, puro “atole con el dedo” y de eso no viven los veracruzanos. No se le paga por atender a su familia, ni por preocuparse de ser un espectacular padre de familia, mientras que Veracruz se le cae a pedazos.

Todos los colores son lo mismo, sólo es de llegar al poder, y olvidarse de las promesas de campañas. Su más ferviente fijación, es enriquecerse por el robo descarado de los servidores públicos y darse lujos que en su vida se han podido dar con su propio dinero. Son ellos, quienes mantienen una indigna actitud de robar por robar, sin considerar las necesidades reales tanto del país, como de las entidades federativas, municipios y localidades.

Se debe de exigir pues, para que el tráfico de influencias y el peculado dejen ser una predominante, en quienes consideran que es un gran negocio, llegar al poder para enriquecerse fácilmente.

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